Cueva del Río: El secreto de los manantiales de agua dulce en Leuca
Si sigues navegando por la vertiente occidental, poco después de pasar la cueva de Mesciu Gianni, te topas con la majestuosa Cueva del Río. Esta cavidad no solo es una maravilla visual, sino un auténtico complejo geomorfológico que se caracteriza por la presencia de manantiales de agua dulce que desembocan directamente en el mar, creando un sugerente encuentro entre corrientes cálidas y frías.
Un viaje por el tiempo geológico. La entrada principal de la cueva es amplia e imponente. Si miras la pared rocosa que hay encima, puedes ver claramente un antiguo cauce: es el testimonio milenario del paso de un río que, en épocas pasadas, fluía hacia el mar. Esta particularidad se ve perfectamente desde el barco, lo que permite a todos los pasajeros disfrutar del espectáculo sin tener que zambullirse.
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Exploración y fondos cristalinos: El complejo está formado por varias cuevas pequeñas conectadas entre sí. Para los más aventureros, hay un paso interior, un auténtico túnel natural que conecta las cavidades. Recorrer este túnel requiere cuidado, ya que las rocas pueden estar resbaladizas, pero el encanto de la exploración no tiene comparación.
El mar que hay dentro de la Cueva del Río tiene una profundidad de unos 4-5 metros. El fondo, formado por una mezcla de arena y roca, reacciona a la luz del sol creando espectaculares matices de color que van del turquesa al verde esmeralda intenso, según la hora del día.